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¿El artista nace o se hace?

La eterna pregunta...¿puede una persona que decide estudiar arte o que es autodidacta ser artista?

¿Es todo cuestión de talento? ¿O puede cualquiera que estudie, con la suficiente constancia, convertirse en el nuevo Banksy?


Lo que distingue a un gran artista de un mediocre es, primero su sensibilidad, segundo su imaginación y tercero su aplicación. –

Esta vez nos vamos a centrar en Keith Haring. Nacido en Reading (Pensilvania) en 1958, creció en los 60 en una familia de clase media, influenciado por Walt Disney. Comenzó a estudiar arte en Pittsburgh, pero abandonó sus estudios a los doce meses por incompatibilidad con algunos de sus profesores. Comenzó a formarse por su cuenta y a participar en el arte callejero del por entonces prolífico Nueva York. Su obra es de clara influencia pop, inspirada en referencias que van desde la música y el arte plástico hasta los dibujos animados. Sus salidas de ocio, relación con gente y sexo tambíen se ven reflejados en sus obras. Su iconografía ha pasado a la posteridad, siendo uno de los artistas más reconocidos incluso después de su muerte.





En 1980 hacía grafittis, pintando sobre anuncios con rotuladores de colores dibujos animados, en el metro de Nueva York. Empezó a dibujar sus típicas historietas con tiza blanca sobre los paneles negros del metro reservados para publicidad (por ello sería arrestado en varias ocasiones al acusarlo de daño a la propiedad pública). «Por accidente noté en el metro un panel negro que estaba vacío. Yo tomaba el metro casi diario para ir al trabajo, vi este panel negro e inmediatamente pensé que ese era el lugar perfecto para dibujar».

Haring no realizaba bosquejos, pintaba intuitivamente. Él empieza y termina sus obras sin preparación ninguna.

Afirmó: «Tú mismo te estás expresando siendo como eres, ya sea con completa exactitud o haciendo desviaciones más humanas… pero seguirá teniendo esa consistencia que es tan consistente como lo eres tú como persona».


En 1982 expuso por primera vez en la galería Tony Shafrazi, de N.Y. En 1986 abrió su tienda Pop Shop, donde vendía sus productos, fue en ese año que pintó un trozo del muro de Berlín. En 1989 creó la fundación Keith Haring queriendo luchar por los problemas sociales. Lamentablemente murió a una edad temprana, con sólo 31 años, en 1990 de sida.



 
 
 

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